viernes, 7 de septiembre de 2018

Diario_de_Campo_INT03_Noveno

FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
Observación No: 03
Tema proyecto: comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
Nombre del(a) observador(a): María Alejandra Acosta
Fecha de registro de observación: 7/09/2018
Hora de inicio: 2:20
Hora de finalización: 4:10
Lugar donde ocurrió la situación:  IED CAH – Biblioteca
Comencé preguntándoles a los estudiantes de 905 si recordaban el tema de la intervención anterior, y ellos de forma muy ordenada dieron sus respuestas.  Dijeron que habíamos aprendido que escuchar activamente es importante porque nos permite conocer el mundo, que debemos estar atentos a lo que existe a nuestro alrededor, y no sólo oír, sino intentar afianzar nuestro sentido de escuchar.  Posterior a esta participación primaria, les indiqué que ya que habíamos trabajado la escucha activa como forma de comunicación, seguiríamos trabajando la comunicación más allá de la verbalidad, y les propuse la primera actividad, que consistió en analizar primero de forma literal (descriptiva), y posteriormente de manera más simbólica imágenes previamente elegidas del artista (caricaturista) argentino Tute.  Cuando les mostraba una nueva caricatura, les preguntaba qué veían, y ellos describían cada elemento que observaban.  Luego les preguntaba qué entendían, y los estudiantes comenzaban a dar las distintas interpretaciones que se le podían atribuir al dibujo.  Comenzamos analizando imágenes sin texto y completamente acromáticas, luego vimos imágenes acromáticas con un globo de texto, posteriormente imágenes a color sin texto y finalmente, imágenes coloridas con globo de texto.  Ante cada mínimo cambio, yo les preguntaba cuál era la diferencia entre la imagen anterior y la actual, más allá del mensaje que pudiera transmitir, haciendo énfasis en que los elementos visuales de la imagen (puntos, líneas, planos, repeticiones, colores, etc.), también eran parte importante de la información entregada por el artista, y eran susceptibles de interpretación por parte del receptor (observador).
El ejercicio fue exitoso, y la participación de los estudiantes alta, aunque como es costumbre en cualquier grupo, siempre hay una minoría que tiende a dar más fácilmente su opinión.  De todas maneras, les pedí que confiaran en que nos encontrábamos en un espacio seguro, en el que podían expresarse con libertad, porque todos sin excepción éramos iguales y teníamos la misma capacidad.
Al terminar con todas las imágenes, les propuse el segundo momento de la intervención, que consistía en que, a partir de una de las caricaturas, consolidaran una historieta en donde se mostrara la secuencia de hechos que podían servirle de antesala o de desenlace.  Como estaban sentados en mesas grandes, les dije que trabajarían en 6 grupos sin número de participantes en concreto, les hice entrega de una hoja doble carta y les indiqué que todo el grupo debía aportar ideas, y que debían trabajar como un sistema altamente funcional, en donde todos debían estar de acuerdo para poder construir la historieta, de manera que cada quien aportara algo.  Mientras los estudiantes se expresaban gráficamente, yo me dediqué a recorrer los grupos, preguntándoles si ya habían decidido cuál era la secuencia de hechos, y quién iba a ser responsable de qué.  Pasados unos 15 minutos (el tiempo total asignado fue de 30 minutos), noté que, en algunos grupos, ciertos estudiantes parecían inconformes con el ejercicio, porque no estaban de acuerdo con lo que los otros integrantes de su grupo decían o hacían.  Ante esta situación, yo les recordaba la importancia de estar abiertos a opiniones diferentes a las nuestras, pues esto siempre enriquecía los procesos, y les reiteraba que trabajar en equipo (habilidad blanda) implica incorporar los aportes de los demás, estableciendo relaciones de intercambio y valoración de las opiniones y contribuciones del otro.  Ante esta acción, los estudiantes intentaban modificar su comportamiento (al menos durante el ejercicio). 
Cuando estuvo próximo a terminar el tiempo, comencé a indicarles que debían entre todos elegir un título para su secuencia de hechos, y de manera prácticamente inmediata, cada grupo comenzó a lanzar ideas de las múltiples posibilidades que se les ocurrían.  Finalizados los 30 minutos de elaboración gráfica, les solicité estar atentos a la exposición de los demás grupos.  Les pedí que asignaran un representante que diera cuenta ante los demás de sus resultados como grupo.  Las historias fueron muy interesantes, pero lo que más valoré y recalqué, fue que no tuvieron que mediar palabras para que las secuencias de hechos fueran coherentes, entendibles y ampliamente interpretables.  Me parece que este ejercicio les gustó mucho, se notó su interés en hacerlo bien, y el esfuerzo que hicieron por ponerse de acuerdo en poco tiempo para llevar a buen término la actividad.
Durante el tercer momento abrimos el espacio (corrimos sillas y mesas).  Les pregunté para qué creían que servía la música en las películas, y concluyeron que sirve para reforzar las emociones de los actores en las diferentes escenas.  Les dije que la vida es como una película, en términos de que como seres humanos estamos llenos de emotividades que brotan constantemente, y les propuse que en un círculo dónde todos pudiéramos vernos de frente, debíamos reaccionar a una canción elegida previamente y que hace parte de la musicalización de la banda sonora de una película.  Les dije que para romper el hielo, iba a comenzar yo, pero que inmediatamente todos fungieran como espejos de mi acción o mi expresión (que debía ser exagerada), siguiendo el recorrido de las manecillas del reloj, la persona junto a mi debía igualmente expresarse (en acciones o muecas) de acuerdo al sonido de la música.  Este ejercicio fue interesante, pero no por sus buenos resultados, pues, a lo largo de la actividad, los muchachos y muchachas estuvieron bastante cohibidos.  Les recordé que eran un grupo, que habían estado años juntos, y que la vergüenza en la vida con respecto a las propias emociones, impediría que fueran capaces de expresarse libremente.  Ante su reacia participación (muchos indicaban con las manos y los gestos que sentían vergüenza de hacer alguna mueca), comencé a incitarlos a que replicaran el primer movimiento que el otro hacía, esto suscitó risas, y muchas, pero pudimos terminar la canción prácticamente sin contratiempos.  Cuando se hizo el silencio nuevamente, y estándo despiertos luego de la emoción y la pena, reflexionamos en torno a lo que habíamos hecho durante la sesión, y ellos mismos en muchas ocasiones resaltaron la importancia de no aparentar por vergüenza, de la relevancia de ser capaces de demostrar los sentimientos, e hicieron énfasis en que existen otras maneras de comunicar los pensamientos y las ideas, y que van mucho más allá de las palabras.

  
Reflexión:
Considero que en general el ejercicio fue exitoso, pero creo que es muy importante trabajar más en torno a la seguridad en tanto a la expresión y la participación.  Estos muchachos y muchachas tienen grandes ideas y capacidades, pero por simple vergüenza, en ocasiones prefieren guardarse la brillantez y pasar inadvertidos.
En cuanto al trabajo en grupo, es importante poder avanzar y proponer más ejercicios de esta índole, siempre enfatizando en la escucha activa, la recepción abierta de las propuestas del otro y la incorporación de nuevas posibilidades para la obtención de resultados satisfactorios.

Preguntas:
·         ¿Qué tipo de actividades se pueden implementar sin abandonar el tema base del proyecto (el fortalecimiento de habilidades blandas por medio de mejoras en los procesos comunicativos), que ayuden a los estudiantes a afianzar su seguridad y a perder la vergüenza?
Notas: Si bien existe una planeación de las intervenciones, siempre es bueno tener posibilidades anexas que permitan fortalecer los momentos y encontrar soluciones efectivas cuando las condiciones no son las que se piensan desde el inicio. 
Tiempo de observación: 1 hora 50 minutos

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Diario_de_Campo_INT02_noveno

FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
Observación No: 02
Título: comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
Nombre del(a) observador(a): María Alejandra Acosta
Fecha de registro de observación: 04/09/2018
Hora de inicio: 4:10 pm
Hora de finalización: 5:40 pm
Lugar donde ocurrió la situación: IED CAH – Biblioteca
Es importante destacar que los estudiantes se encontraban completamente dispuestos cuando llegué al aula para trasladarnos hacia la biblioteca, tanto que, algunos de ellos me preguntaron: ¿Ya nos vamos profe? Les dije que guardaran sus cosas, que dejaran el salón limpio y partimos hacia el espacio de encuentro.

Al iniciar el proceso, pude notar que el grupo en general es bastante participativo, aunque la gran mayoría siente vergüenza al hablar públicamente.  Tuve que invitarlos varias veces a elevar el tono de su voz, porque sus intervenciones eran prácticamente inaudibles.

El primer ejercicio que hice con el grupo fue explicarles de qué se trataba el proyecto, y de qué manera las intervenciones grupales nos iban a permitir llevarlo a buen término.  Comenzamos tratando de definir de forma empírica las habilidades blandas de carácter interpersonal (de acuerdo con la clasificación de la OPS) que se busca fortalecer con la aplicación de las actividades.  Dichas habilidades blandas son: Comunicación asertiva, empatía, gestión de conflictos y trabajo en equipo.  Pude notar que si bien los estudiantes de noveno tienen una idea somera de lo que significa cada habilidad, no tienen claridad absoluta en torno a ellas.  Sus definiciones eran cercanas, pero no exactas.  Entonces, con base en lo que los estudiantes decían, yo trataba de redondear una definición clara, y posterior a eso, buscaba mediante ejemplos y preguntas verificar si se había o no entendido.

Unos minutos después de abordar las definiciones, entramos de lleno al ejercicio sonoro.  Este ejercicio se trataba de producir sonidos con las palmas sobre la superficie de la mesa o entre ellas.  Los estudiantes debían mantener todo el tiempo los ojos cerrados, y tenían que estar atentos, pues debían descifrar de dónde venía el sonido y cómo se producía.  Además de explorar el ritmo de los estudiantes y de estimular su capacidad auditiva, el eje central de esta actividad era que sólo a través del sentido del oído, ellos pudieran determinar lo que pasaba a su alrededor.  El resultado fue más bien jocoso para ellos, pues, sus equivocaciones suscitaban risas por lo bajo que se iban expandiendo en el espacio.  Encontré dificultades a la hora de coordinar, pues como no se estaban observado, los estudiantes simplemente producían una lluvia de aplausos que parecía más bien una tormenta.  En la medida en que el ejercicio iba avanzando, la dificultad de mis propuestas sonoras aumentaba, consiguiendo así más risas y comentarios que acompasaban el momento.  En un momento determinado, les pedí que abrieran los ojos, y realizamos nuevamente la actividad, obteniendo resultados más favorables.  Al preguntarle a los estudiantes por qué creían que eso sucedía, muchos coincidieron en que están más acostumbrados a usar los ojos que los oídos, por lo que su coordinación aumentaba cuando podían observar (aun si no escuchaban) el movimiento de mis manos, su direccionamiento y ritmo.

El ejercicio se complejizó cuando le solicité a los estudiantes que se pusieran de pie por grupos, y que imitaran (ahora sí con los ojos abiertos) una serie de compases llevados a cabo con labios pies y manos. El bajo profundo se construyó a partir de la sílaba LA, mientras manos y piernas intentaban mantener el ritmo.  Los resultados no difirieron de los anteriores, en términos de que la dificultad había aumentado considerablemente, y para los estudiantes era difícil mantenerse atentos a las tres partes de su cuerpo que debían participar en la producción sonora.  Al finalizar, utilizamos palabras enteras (rombo, romboide, trapecio, trapezoide), el ritmo lo llevaban las palmas y la modificación extrema se encontraba en el cambio de velocidad.  Este último ejercicio fue el más complicado y el que menos resultados en tanto a la exactitud de reproducción produjo.

Cuando hablamos del ejercicio, los estudiantes reiteraban que la dificultad se centraba en que no escuchaban atentamente (ausencia de “escucha activa”), porque se ponían ansiosos a la hora de llevar a cabo el ejercicio, y terminaban actuando de manera atropellada.  Concluyeron que eso mismo sucede en sus conversaciones, cuando en ocasiones alguien les dice algo, y ellos en lugar de escuchar y atender al mensaje, responden sin haber comprendido el contexto de la información y la información en sí misma.

El momento 2 fue igual que el primero, un espacio de risas para los estudiantes.  Les expliqué que debían estar atentos a una serie de sonidos diversos que iba a reproducir para ellos.  Les entregué papel y les dije que debían escuchar, dibujar lo que consideraban que era el sonido y ponerle un título.  Los sonidos fueron variados y sin relación entre ellos.  Hubo una clara dificultad en que los estudiantes pudieran guardar silencio mientras se reproducían los sonidos, y parece que les complicó el ejercicio el sentirse incapaces para dibujar correctamente lo que consideraban que era determinada propuesta sonora.  Sin embargo, el resultado fue satisfactorio y la actividad amena para los estudiantes.

Cuando procedimos a analizar lo sucedido, los estudiantes coincidieron en que era más sencillo para ellos tener una imagen de base y no solamente el sonido, pues de acuerdo con ellos, generar imágenes mentales implica utilizar la imaginación y ser creativo.  Les pregunté si en clase no les pasaba en ocasiones que, si bien veían al profesor frente al tablero, y leían las guías que éste les ponía, incluso cuando hablaba no alcanzaban a entender del todo.  Todos estuvieron de acuerdo en que les sucedía bastante seguido, y al preguntarles por qué, respondieron que sentían que no siempre estaban atentos y tenían la disposición de escuchar lo que el docente les decía.  Argumentaron entonces, que preferían la imagen, pero que eran conscientes de que debían entrenar mejor su habilidad de escuchar, pues entendieron (gracias al ejercicio) que escuchar es otra manera de conocer el mundo, y que claramente, era una parte fundamental para poder entenderlo a cabalidad.

Luego de la intervención, se les pidió que evaluaran la actividad, y la gran mayoría prefirió el ejercicio de las palmas, porque se sintieron más atentos, precisamente porque debían involucrar su atención de manera sostenida, y tuvieron que obligarse a escuchar, por “tener” que mantener cerrados los ojos y no poder usar el sentido de la vista.

Reflexión:
Los estudiantes coinciden en que están acostumbrados a usar los ojos más que el resto de los sentidos, por lo que es necesario hacer énfasis en la importancia de la comunicación más allá de la imagen literal, esto es, de los mensajes contenidos en sonidos, olores, texturas, etc. 

Pregunta:
-          ¿Cómo incentivar la “escucha activa”, de manera que los estudiantes la practiquen a diario?
Notas: es muy importante continuar reforzando la escucha activa, e incentivando el uso de TODOS los órganos de los sentidos para poder conocer y entender el mundo.
Tiempo de observación: 1 hora y 40 minutos

Diario_de_Campo_INT01_Noveno

FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
Observación No: 01
Tema proyecto: comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
Nombre del(a) observador(a): María Alejandra Acosta
Fecha de registro de observación: 31/08/2018
Hora de inicio: 12:40
Hora de finalización: 1:30
Lugar donde ocurrió la situación: Aula grado 905

El principio de mi propuesta es la aplicación de una prueba que mide la autoeficacia percibida en algunos aspectos personales de cada individuo, de manera que ese fue el primer paso con los estudiantes de grado 905.
Realicé una pequeña introducción, explicándoles de qué se trataba el proyecto y por qué razón los elegía para llevarlo a cabo.  Los estudiantes estuvieron de acuerdo en participar y acto seguido les comenté sobre la prueba.  Dispuestos siempre, recibieron las hojas y en absoluto silencio fueron llenándola.  En la medida en la que pasó el tiempo, noté duda al responder, varios parecían no saber qué respuesta elegir para auto-calificar su percepción de sí mismos.  En la medida en la que terminaron, parecieron relajarse y volver a su cotidianidad.  Al echar un vistazo sobre las pruebas, noté grandes diferencias entre las respuestas de cada quien, descubriendo para mi pesar que, en términos de su interacción social, en su mayoría se califican por lo bajo.
Los resultados de la prueba aplicada serán ponderados y cada estudiante perfilado.  Tengo la esperanza de que las intervenciones grupales lleguen a buen término y en verdad brinden a los jóvenes y jovencitas del grado 905 las herramientas que requieren para mejorar como individuos sociales.

  
Reflexión:
El comportamiento general de los estudiantes fue bastante bueno.  Se mostraron dispuestos a realizar la prueba, sin quejas, aunque no sin contratiempos.  Parece que ciertas preguntas los hicieron cuestionarse en torno a lo que conocen de sí mismos, y esto puede llegar a causar conflictos en tanto a su auto-percepción.

Preguntas:

¿Qué tanto influye el nivel de autoestima en la manera en la que se auto-califican los estudiantes?
Notas:
-          Separar espacio en biblioteca.  El espacio del aula de clase es muy ruidoso para que las intervenciones no sean interrumpidas constantemente. 
Tiempo de observación: 50 minutos