FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
|
|
Observación No: 03
|
|
Tema
proyecto: comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
|
|
Nombre del(a)
observador(a): María Alejandra Acosta
|
|
Fecha de registro
de observación: 7/09/2018
|
|
Hora de
inicio: 2:20
|
Hora de
finalización: 4:10
|
Lugar donde
ocurrió la situación: IED CAH –
Biblioteca
|
|
Comencé
preguntándoles a los estudiantes de 905 si recordaban el tema de la
intervención anterior, y ellos de forma muy ordenada dieron sus
respuestas. Dijeron que habíamos
aprendido que escuchar activamente es importante porque nos permite conocer
el mundo, que debemos estar atentos a lo que existe a nuestro alrededor, y no
sólo oír, sino intentar afianzar nuestro sentido de escuchar. Posterior a esta participación primaria,
les indiqué que ya que habíamos trabajado la escucha activa como forma de
comunicación, seguiríamos trabajando la comunicación más allá de la
verbalidad, y les propuse la primera actividad, que consistió en analizar primero de forma literal (descriptiva), y posteriormente de manera más simbólica imágenes previamente elegidas del
artista (caricaturista) argentino Tute.
Cuando les mostraba una nueva caricatura, les preguntaba qué veían, y
ellos describían cada elemento que observaban. Luego les preguntaba qué entendían, y los
estudiantes comenzaban a dar las distintas interpretaciones que se le podían
atribuir al dibujo. Comenzamos
analizando imágenes sin texto y completamente acromáticas, luego vimos imágenes
acromáticas con un globo de texto, posteriormente imágenes a color sin texto
y finalmente, imágenes coloridas con globo de texto. Ante cada mínimo cambio, yo les preguntaba
cuál era la diferencia entre la imagen anterior y la actual, más allá del
mensaje que pudiera transmitir, haciendo énfasis en que los elementos
visuales de la imagen (puntos, líneas, planos, repeticiones, colores, etc.),
también eran parte importante de la información entregada por el artista, y
eran susceptibles de interpretación por parte del receptor (observador).
El ejercicio
fue exitoso, y la participación de los estudiantes alta, aunque como es
costumbre en cualquier grupo, siempre hay una minoría que tiende a dar más fácilmente
su opinión. De todas maneras, les pedí
que confiaran en que nos encontrábamos en un espacio seguro, en el que podían
expresarse con libertad, porque todos sin excepción éramos iguales y teníamos
la misma capacidad.
Al terminar
con todas las imágenes, les propuse el segundo momento de la intervención,
que consistía en que, a partir de una de las caricaturas, consolidaran una
historieta en donde se mostrara la secuencia de hechos que podían servirle de
antesala o de desenlace. Como estaban
sentados en mesas grandes, les dije que trabajarían en 6 grupos sin número de
participantes en concreto, les hice entrega de una hoja doble carta y les
indiqué que todo el grupo debía aportar ideas, y que debían trabajar como un
sistema altamente funcional, en donde todos debían estar de acuerdo para
poder construir la historieta, de manera que cada quien aportara algo. Mientras los estudiantes se expresaban gráficamente,
yo me dediqué a recorrer los grupos, preguntándoles si ya habían decidido cuál
era la secuencia de hechos, y quién iba a ser responsable de qué. Pasados unos 15 minutos (el tiempo total
asignado fue de 30 minutos), noté que, en algunos grupos, ciertos estudiantes
parecían inconformes con el ejercicio, porque no estaban de acuerdo con lo que
los otros integrantes de su grupo decían o hacían. Ante esta situación, yo les recordaba la
importancia de estar abiertos a opiniones diferentes a las nuestras, pues
esto siempre enriquecía los procesos, y les reiteraba que trabajar en equipo
(habilidad blanda) implica incorporar los aportes de los demás, estableciendo
relaciones de intercambio y valoración de las opiniones y contribuciones del
otro. Ante esta acción, los
estudiantes intentaban modificar su comportamiento (al menos durante el
ejercicio).
Cuando estuvo
próximo a terminar el tiempo, comencé a indicarles que debían entre todos
elegir un título para su secuencia de hechos, y de manera prácticamente
inmediata, cada grupo comenzó a lanzar ideas de las múltiples posibilidades
que se les ocurrían. Finalizados los
30 minutos de elaboración gráfica, les solicité estar atentos a la exposición
de los demás grupos. Les pedí que
asignaran un representante que diera cuenta ante los demás de sus resultados
como grupo. Las historias fueron muy
interesantes, pero lo que más valoré y recalqué, fue que no tuvieron que
mediar palabras para que las secuencias de hechos fueran coherentes,
entendibles y ampliamente interpretables.
Me parece que este ejercicio les gustó mucho, se notó su interés en
hacerlo bien, y el esfuerzo que hicieron por ponerse de acuerdo en poco
tiempo para llevar a buen término la actividad.
Durante el
tercer momento abrimos el espacio (corrimos sillas y mesas). Les pregunté para qué creían que servía la
música en las películas, y concluyeron que sirve para reforzar las emociones de
los actores en las diferentes escenas.
Les dije que la vida es como una película, en términos de que como
seres humanos estamos llenos de emotividades que brotan constantemente, y les
propuse que en un círculo dónde todos pudiéramos vernos de frente, debíamos
reaccionar a una canción elegida previamente y que hace parte de la
musicalización de la banda sonora de una película. Les dije que para romper el hielo, iba a
comenzar yo, pero que inmediatamente todos fungieran como espejos de mi acción
o mi expresión (que debía ser exagerada), siguiendo el recorrido de las
manecillas del reloj, la persona junto a mi debía igualmente expresarse (en
acciones o muecas) de acuerdo al sonido de la música. Este ejercicio fue interesante, pero no por
sus buenos resultados, pues, a lo largo de la actividad, los muchachos y muchachas
estuvieron bastante cohibidos. Les
recordé que eran un grupo, que habían estado años juntos, y que la vergüenza en
la vida con respecto a las propias emociones, impediría que fueran capaces de
expresarse libremente. Ante su reacia
participación (muchos indicaban con las manos y los gestos que sentían vergüenza
de hacer alguna mueca), comencé a incitarlos a que replicaran el primer
movimiento que el otro hacía, esto suscitó risas, y muchas, pero pudimos
terminar la canción prácticamente sin contratiempos. Cuando se hizo el silencio nuevamente, y
estándo despiertos luego de la emoción y la pena, reflexionamos en torno a lo
que habíamos hecho durante la sesión, y ellos mismos en muchas ocasiones
resaltaron la importancia de no aparentar por vergüenza, de la relevancia de
ser capaces de demostrar los sentimientos, e hicieron énfasis en que existen
otras maneras de comunicar los pensamientos y las ideas, y que van mucho más
allá de las palabras.
|
|
Reflexión:
Considero que
en general el ejercicio fue exitoso, pero creo que es muy importante trabajar
más en torno a la seguridad en tanto a la expresión y la participación. Estos muchachos y muchachas tienen grandes
ideas y capacidades, pero por simple vergüenza, en ocasiones prefieren
guardarse la brillantez y pasar inadvertidos.
En cuanto al
trabajo en grupo, es importante poder avanzar y proponer más ejercicios de
esta índole, siempre enfatizando en la escucha activa, la recepción abierta
de las propuestas del otro y la incorporación de nuevas posibilidades para la
obtención de resultados satisfactorios.
|
Preguntas:
·
¿Qué tipo de actividades se pueden implementar sin
abandonar el tema base del proyecto (el fortalecimiento de habilidades blandas
por medio de mejoras en los procesos comunicativos), que ayuden a los estudiantes
a afianzar su seguridad y a perder la vergüenza?
|
Notas: Si
bien existe una planeación de las intervenciones, siempre es bueno tener
posibilidades anexas que permitan fortalecer los momentos y encontrar
soluciones efectivas cuando las condiciones no son las que se piensan desde
el inicio.
|
Tiempo de
observación: 1 hora 50 minutos
|
Este blog surge a partir de la necesidad de desarrollar un diario de campo cuyo contenido gire en torno a las experiencias de las intervenciones grupales llevadas a cabo dentro del proyecto de mejoramiento de habilidades comunicativas y fortalecimiento de habilidades blandas que estoy desarrollando con un grupo de estudiantes de noveno grado.
viernes, 7 de septiembre de 2018
Diario_de_Campo_INT03_Noveno
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Diario_de_Campo_INT02_noveno
FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
|
|
Observación No: 02
|
|
Título:
comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
|
|
Nombre del(a)
observador(a): María Alejandra Acosta
|
|
Fecha de
registro de observación: 04/09/2018
|
|
Hora de
inicio: 4:10 pm
|
Hora de
finalización: 5:40 pm
|
Lugar donde
ocurrió la situación: IED CAH – Biblioteca
|
|
Es importante
destacar que los estudiantes se encontraban completamente dispuestos cuando
llegué al aula para trasladarnos hacia la biblioteca, tanto que, algunos de
ellos me preguntaron: ¿Ya nos vamos profe? Les dije que guardaran sus cosas,
que dejaran el salón limpio y partimos hacia el espacio de encuentro.
Al iniciar el
proceso, pude notar que el grupo en general es bastante participativo, aunque
la gran mayoría siente vergüenza al hablar públicamente. Tuve que invitarlos varias veces a elevar
el tono de su voz, porque sus intervenciones eran prácticamente inaudibles.
El primer
ejercicio que hice con el grupo fue explicarles de qué se trataba el
proyecto, y de qué manera las intervenciones grupales nos iban a permitir
llevarlo a buen término. Comenzamos tratando
de definir de forma empírica las habilidades
blandas de carácter interpersonal
(de acuerdo con la clasificación de la OPS) que se busca fortalecer con la
aplicación de las actividades. Dichas
habilidades blandas son: Comunicación asertiva, empatía, gestión de
conflictos y trabajo en equipo. Pude
notar que si bien los estudiantes de noveno tienen una idea somera de lo que
significa cada habilidad, no tienen claridad absoluta en torno a ellas. Sus definiciones eran cercanas, pero no
exactas. Entonces, con base en lo que
los estudiantes decían, yo trataba de redondear una definición clara, y
posterior a eso, buscaba mediante ejemplos y preguntas verificar si se había
o no entendido.
Unos minutos
después de abordar las definiciones, entramos de lleno al ejercicio
sonoro. Este ejercicio se trataba de
producir sonidos con las palmas sobre la superficie de la mesa o entre
ellas. Los estudiantes debían mantener
todo el tiempo los ojos cerrados, y tenían que estar atentos, pues debían
descifrar de dónde venía el sonido y cómo se producía. Además de explorar el ritmo de los
estudiantes y de estimular su capacidad auditiva, el eje central de esta
actividad era que sólo a través del sentido del oído, ellos pudieran
determinar lo que pasaba a su alrededor.
El resultado fue más bien jocoso para ellos, pues, sus equivocaciones
suscitaban risas por lo bajo que se iban expandiendo en el espacio. Encontré dificultades a la hora de
coordinar, pues como no se estaban observado, los estudiantes simplemente
producían una lluvia de aplausos que parecía más bien una tormenta. En la medida en que el ejercicio iba
avanzando, la dificultad de mis propuestas sonoras aumentaba, consiguiendo así
más risas y comentarios que acompasaban el momento. En un momento determinado, les pedí que
abrieran los ojos, y realizamos nuevamente la actividad, obteniendo
resultados más favorables. Al
preguntarle a los estudiantes por qué creían que eso sucedía, muchos
coincidieron en que están más acostumbrados a usar los ojos que los oídos,
por lo que su coordinación aumentaba cuando podían observar (aun si no
escuchaban) el movimiento de mis manos, su direccionamiento y ritmo.
El ejercicio
se complejizó cuando le solicité a los estudiantes que se pusieran de pie por
grupos, y que imitaran (ahora sí con los ojos abiertos) una serie de compases
llevados a cabo con labios pies y manos. El bajo profundo se construyó a
partir de la sílaba LA, mientras manos y piernas intentaban mantener el
ritmo. Los resultados no difirieron de
los anteriores, en términos de que la dificultad había aumentado
considerablemente, y para los estudiantes era difícil mantenerse atentos a
las tres partes de su cuerpo que debían participar en la producción
sonora. Al finalizar, utilizamos
palabras enteras (rombo, romboide, trapecio, trapezoide), el ritmo lo
llevaban las palmas y la modificación extrema se encontraba en el cambio de
velocidad. Este último ejercicio fue
el más complicado y el que menos resultados en tanto a la exactitud de
reproducción produjo.
Cuando
hablamos del ejercicio, los estudiantes reiteraban que la dificultad se
centraba en que no escuchaban atentamente (ausencia de “escucha activa”),
porque se ponían ansiosos a la hora de llevar a cabo el ejercicio, y
terminaban actuando de manera atropellada.
Concluyeron que eso mismo sucede en sus conversaciones, cuando en
ocasiones alguien les dice algo, y ellos en lugar de escuchar y atender al
mensaje, responden sin haber comprendido el contexto de la información y la
información en sí misma.
El momento 2
fue igual que el primero, un espacio de risas para los estudiantes. Les expliqué que debían estar atentos a una
serie de sonidos diversos que iba a reproducir para ellos. Les entregué papel y les dije que debían
escuchar, dibujar lo que consideraban que era el sonido y ponerle un título. Los sonidos fueron variados y sin relación
entre ellos. Hubo una clara dificultad
en que los estudiantes pudieran guardar silencio mientras se reproducían los
sonidos, y parece que les complicó el ejercicio el sentirse incapaces para
dibujar correctamente lo que consideraban que era determinada propuesta
sonora. Sin embargo, el resultado fue
satisfactorio y la actividad amena para los estudiantes.
Cuando
procedimos a analizar lo sucedido, los estudiantes coincidieron en que era más
sencillo para ellos tener una imagen de base y no solamente el sonido, pues
de acuerdo con ellos, generar imágenes mentales implica utilizar la imaginación
y ser creativo. Les pregunté si en
clase no les pasaba en ocasiones que, si bien veían al profesor frente al
tablero, y leían las guías que éste les ponía, incluso cuando hablaba no
alcanzaban a entender del todo. Todos
estuvieron de acuerdo en que les sucedía bastante seguido, y al preguntarles
por qué, respondieron que sentían que no siempre estaban atentos y tenían la
disposición de escuchar lo que el docente les decía. Argumentaron entonces, que preferían la
imagen, pero que eran conscientes de que debían entrenar mejor su habilidad
de escuchar, pues entendieron (gracias al ejercicio) que escuchar es otra
manera de conocer el mundo, y que claramente, era una parte fundamental para
poder entenderlo a cabalidad.
Luego de la
intervención, se les pidió que evaluaran la actividad, y la gran mayoría
prefirió el ejercicio de las palmas, porque se sintieron más atentos,
precisamente porque debían involucrar su atención de manera sostenida, y
tuvieron que obligarse a escuchar, por “tener” que mantener cerrados los ojos
y no poder usar el sentido de la vista.
|
|
Reflexión:
Los
estudiantes coinciden en que están acostumbrados a usar los ojos más que el
resto de los sentidos, por lo que es necesario hacer énfasis en la
importancia de la comunicación más allá de la imagen literal, esto es, de los
mensajes contenidos en sonidos, olores, texturas, etc.
|
Pregunta:
-
¿Cómo incentivar la “escucha activa”, de manera que los
estudiantes la practiquen a diario?
|
Notas: es muy
importante continuar reforzando la escucha activa, e incentivando el uso de TODOS
los órganos de los sentidos para poder conocer y entender el mundo.
|
Tiempo de
observación: 1 hora y 40 minutos
|
Diario_de_Campo_INT01_Noveno
FORMATO DE REGISTRO DE DIARIO DE OBSERVACIÓN
|
|
Observación No: 01
|
|
Tema
proyecto: comunicación, habilidades blandas, hábitos de aprendizaje
|
|
Nombre del(a)
observador(a): María Alejandra Acosta
|
|
Fecha de registro
de observación: 31/08/2018
|
|
Hora de
inicio: 12:40
|
Hora de
finalización: 1:30
|
Lugar donde
ocurrió la situación: Aula
grado 905
|
|
El principio
de mi propuesta es la aplicación de una prueba que mide la autoeficacia
percibida en algunos aspectos personales de cada individuo, de manera que ese
fue el primer paso con los estudiantes de grado 905.
Realicé una
pequeña introducción, explicándoles de qué se trataba el proyecto y por qué
razón los elegía para llevarlo a cabo.
Los estudiantes estuvieron de acuerdo en participar y acto seguido les
comenté sobre la prueba. Dispuestos
siempre, recibieron las hojas y en absoluto silencio fueron llenándola. En la medida en la que pasó el tiempo, noté
duda al responder, varios parecían no saber qué respuesta elegir para
auto-calificar su percepción de sí mismos.
En la medida en la que terminaron, parecieron relajarse y volver a su
cotidianidad. Al echar un vistazo
sobre las pruebas, noté grandes diferencias entre las respuestas de cada
quien, descubriendo para mi pesar que, en términos de su interacción social,
en su mayoría se califican por lo bajo.
Los
resultados de la prueba aplicada serán ponderados y cada estudiante
perfilado. Tengo la esperanza de que
las intervenciones grupales lleguen a buen término y en verdad brinden a los
jóvenes y jovencitas del grado 905 las herramientas que requieren para
mejorar como individuos sociales.
|
|
Reflexión:
El
comportamiento general de los estudiantes fue bastante bueno. Se mostraron dispuestos a realizar la
prueba, sin quejas, aunque no sin contratiempos. Parece que ciertas preguntas los hicieron
cuestionarse en torno a lo que conocen de sí mismos, y esto puede llegar a
causar conflictos en tanto a su auto-percepción.
|
Preguntas:
¿Qué tanto
influye el nivel de autoestima en la manera en la que se auto-califican los
estudiantes?
|
Notas:
-
Separar espacio en biblioteca. El espacio del aula de clase es muy ruidoso
para que las intervenciones no sean interrumpidas constantemente.
|
Tiempo de
observación: 50 minutos
|
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)